domingo, 17 de febrero de 2013




Alucinado, se imaginó colibrí invencible yendo a chupar el corazón del sol. La alucinación lo hizo sentir capaz de todo, incluso de salir a la calle y enfrentar las nimiedades. 

Primer matacho en la nueva libreta. Es bella, llena de flores coloridas  en las tapas, y tiene el tamaño perfecto, pues cabe en el bolsillo. Pero la tinta de los micropuntas traspasa las hojas y las notas y los matachos se van convirtiendo en un mazacote. Solución: escribir y dibujar con esferos de colores. Ya verán los resultados. 






domingo, 3 de febrero de 2013









La soledad lo hace amigo del elixir de las botellas y así descubre la palabra "formicación": alucinación táctil de una sensación donde pequeños insectos se arrastran sobre la piel, que se ve con frecuencia en la adicción a la cocaína y en el delirium tremens.

La palabreja me llegó en una conferencia sobre adicciones dictada a padres de familia del colegio de mis hijos. Quedó consignada en la libreta, anclada por su evidente homofonía con la deliciosa fornicación, y pronto las hormigas empezaron a caminar entre los pelitos.





martes, 22 de enero de 2013





Indiferente a la suerte del balón, a las conversaciones y enamoramientos ajenos, el hombre de labios azules disfruta su soledad y su planta.

La planta llegó a Mirapalcielo gracias al cariño de una pareja amiga y encantó nuestros ojos durante muchos días con su portentosa floración fucsia y morada. Habita en el balcón de la sala. Ahora, casi un año después, asistimos a su segunda floración. Después de encantar mis ojos encantó mi mano que la dibujó en la libreta. Entonces, como de una lámpara de genio, de ella salió su enamorado observador. Pero salió de carácter retraído y se encerró en ese cuarto de piso de tablas gruesas y ventana pequeña.


viernes, 4 de enero de 2013























Y claro que sí. De un momento a otro, aquello atrapado en la campana de la invisibilidad tuvo fuerza para salir volando. Aleteó y cogió colores y alborotó el cuarto lleno de oscuridad y la conversa empezó a fluir, las piezas a encajar.

Este par de matachos se tomaron páginas sucesivas de la libreta, no enfrentadas como casi todos los anteriores. Fueron sobreimponiéndose a las notas que usurpaban esas páginas, de esas que se toman de afán y mueren un minuto o un día después. El pajarraco enjaulado y el pajarraco libre comparten la posición del ojo. 

martes, 1 de enero de 2013



Luminosos son los conversadores, pero la conversación es enredada, oscura. Ni una idea luminosa, ni un rayito de lucidez. Igual, hay empeño y una especie de confianza ciega en que la idea saltará de tanto darle vueltas a tientas, a trancas y mochas.

A propósito de alguno de mis emprendimientos recientes.



viernes, 21 de diciembre de 2012


Claro es que el bichito es consumido por el amor no consumado. También que juega a hacerse el indiferente, mientras la luna que lo atrae, dispuestamente abierta, espera, pues sabe lo que tiene y tiene lo suyo y el bichito está perdido.




miércoles, 12 de diciembre de 2012

 



Sin venir a cuento, o relacionado de una manera que escapa a la obtusa inteligencia del narrador, en otra esquina de la mente del dibujante un balón rueda hacia la calle, al niño dueño del mismo se le paraliza el corazón, el conductor del viejo trasto desorbita los ojos y el pájaro semi doméstico que acompaña al niño y responde al nombre de Pi, 3 coma 1416, observa sin conectarse emocionalmente. Todas las fachadas miran indiferentes. ¿Terminará pinchado una cuadra adelante? ¿Sobrevivirá y seguirá viviendo su vida saltarina? No se sabe si habrá próximo capítulo.

Un recuerdo de infancia.