"El hilo del tiempo" se llama la instalación. Me la topé en el edificio de artes de la Universidad Nacional que acogía las obras de muchachas y muchachos en trance de graduarse de artistas al inicio del año. El motor eléctrico jala el hilo y la tensión va aumentando despacito muy despacito hasta que un tramo de hilo se desprende de la pared del fondo. Distensión. Pero como el motor continúa jalando despacito… poco a poco vuelve la tensión. Y así a lo largo de varios días. El joven artista contó que su obra refleja precisamente sus sentimientos durante los meses que estuvo más bien bloqueado pensando en cuál debería ser su trabajo de tesis. La idea se le ocurrió a última hora y ensambló la instalación con ayuda de un grupo de pacientes amigos, después de hacer unas pocas pruebas. Dos días largos duró en esas; calculaba que al motor le iba a tomar tres días desprender la totalidad del hilo. Es decir, el artista vivió una prolongada tensión resuelta mediante una creativa distensión. Yo me quedé pensando que había atrapado el ritmo del universo: del gran estallido a la previsible contracción, de los días de la semana desde la lúgubre tarde del domingo hasta la explosión del viernes, de los movimientos del intestino y del corazón, de los rituales del amor… En fin, el tire y afloje de todo.
Un blog de dibujos espontáneos que voy haciendo en mi libreta en medio de notas y mapas mentales, al vaivén de los oficios de comunicador, los recuerdos y las emociones; acompañados de breves textos sobre su sentido y las peripecias de su surgimiento.
Mostrando entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas
viernes, 18 de abril de 2014
viernes, 20 de diciembre de 2013
Cuando alcé los ojos el cielo a cuadros estaba opaco. Era un árbol poderoso pero escaso de fronda. Un sol atenuado e hipnótico alimentaba mis hojas de corazón de mejillas sonrosadas. Inevitables, mis flores eran envidia pura. Tres estrellas chismeaban en una esquina del cielo y otra mascullaba soledad.
Como en el universo, primero fue el sol, uno de los más raros que he dibujado, puro juego del micropunta sobre el papel.
lunes, 5 de agosto de 2013
domingo, 17 de febrero de 2013

Alucinado, se imaginó colibrí invencible yendo a chupar el corazón del sol. La alucinación lo hizo sentir capaz de todo, incluso de salir a la calle y enfrentar las nimiedades.
Primer matacho en la nueva libreta. Es bella, llena de flores coloridas en las tapas, y tiene el tamaño perfecto, pues cabe en el bolsillo. Pero la tinta de los micropuntas traspasa las hojas y las notas y los matachos se van convirtiendo en un mazacote. Solución: escribir y dibujar con esferos de colores. Ya verán los resultados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








