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martes, 17 de mayo de 2016


En equilibrio sobre la barandilla del balcón, el gato de manto de pepas acecha las flores que es como decir que acecha al colibrí. Anticipa su extático vuelo verde tornasolado y su corazón desbocado entre sus fauces. Entre tanto, mira a la mujer sin reparar en el pájaro con penacho de 5 plumas. (Esta historia viene de la entrada anterior y continuará)



miércoles, 8 de octubre de 2014


El colibrí goloso y el jardín de las flores carnales y carnívoras saltaron de distintas páginas de la libreta y se posesionaron en una rodaja de pino encaramada en antiguas patas torneadas. Para cumplir su cometido tomaron prestados los formones de mi papá el carpintero (sin uso desde su muerte hace algo más de 24 años) y pusieron a prueba mi precaria habilidad como hacedor de bajorrelieves. También recurrieron a la sapiencia con los vidrios y la resina de la Mona para lucir sus colores y un acabado brillante. Ahora la mesita adorna la sala de Berenice.




domingo, 17 de febrero de 2013




Alucinado, se imaginó colibrí invencible yendo a chupar el corazón del sol. La alucinación lo hizo sentir capaz de todo, incluso de salir a la calle y enfrentar las nimiedades. 

Primer matacho en la nueva libreta. Es bella, llena de flores coloridas  en las tapas, y tiene el tamaño perfecto, pues cabe en el bolsillo. Pero la tinta de los micropuntas traspasa las hojas y las notas y los matachos se van convirtiendo en un mazacote. Solución: escribir y dibujar con esferos de colores. Ya verán los resultados.