sábado, 17 de noviembre de 2012


Entretanto, en otra esquina de la mente del dibujante, donde también todo ocurre de manera simultánea, otra ciudad es sepultada lentamente por la arenas del desierto y sus habitantes tratan de asegurar la alegría de estar vivos erigiendo enormes tanques de almacenamiento de agua potable y manteniendo  impecablemente libre de arena el monumento de la flor carmesí. La grúa de su puerto se instala frente al desierto a la espera de un improbable cargamento. El poeta mira hacer al desierto asomado a la ventana.

Ni modo, siempre aparecen ciudades en la libreta. Esta fue surgiendo mientras era cada vez más evidente que el trancón en la vía al aeropuerto me iba a hacer perder el vuelo Lima-Bogotá. Mientras el tiempo corría más rápido que las ruedas, por la ventanilla del taxi empezaron a pasar a distancias variables, lentamente, los enormes tanques cubiertos de polvo. Después, desde la ventanilla del avión que logré abordar en el último minuto, vi este paisaje desde las alturas y tuve la certidumbre de que el polvo finalmente se comería toda la ciudad. 


sábado, 3 de noviembre de 2012


Quince días tardó en avanzar hasta un poco más de la mitad de la tarea que se propuso cuando se cansó de pescar sin pescar barracudas, misma cuya sola idea  le pintó la sonrisa en el rostro y lo desentendió de los demás asuntos. Una tarea poética. Se concentró en describir en detalle con palabras nunca antes juntas el aroma de la flor carnívora a cuyo cuidado venía entregado hace años sin haberse percatado. Un aroma cambiante según el ciclo de la luna. Se puso abeja y las ristras de palabras fueron consignadas en una libreta secreta, con la caligrafía cuidada de las palabras muy meditadas.

La flor carnívora es recurrente en mis libretas. En esta doble página apareció de nuevo y jaló de la nariz a la gran nariz, cuyo garabato es menos frecuente. Atrajo también a la abeja. Los asuntos que debí atender por estos días explican el tamaño del lapso entre esta entrada y la anterior, y dieron  el tiempo suficiente al personaje para avanzar en su tarea poética. 


jueves, 18 de octubre de 2012


Mientras recogía los aparejos de pesca, una sonrisa se dibujó en su rostro. Con la sonrisa puesta se paseó frente al jardín de las curiosas que quedaron con la mandíbula desencajada un instante y luego continuaron su bisbiseo interminable. 

Este matacho parecía no tener salvación, pero aparecieron los penachos. Las flores más bien sosas adquirieron un talante un poquito ridículo y dicharachero. Ahí mismo quedaron a la espera del paseo del comunicador-pescador para despellejarlo vivo ("otra vez esa amargura", "de decepción en decepción", "qué
mala cara tiene, por todos los dioses", etc.), pero su sonrisa invencible las desconcertó inicialmente y luego se convirtió en la jugosa fruta madura del chisme.



sábado, 13 de octubre de 2012


Por esta vía llegó a su mente un conocido relato de la tradición oral, repetido incansablemente en las charlas madre-hija, padre-hijo, docente-alumno, entre pares, etc., que narra el triste destino de la nave de los utopistas, devorados con todo y nave por el voraz principio de realidad. 

Primero apareció en la libreta el submarino explorador. Inmediatamente convocó la aplastante presencia del monstruo de dientes afilados. Presionados significativamente por el contexto de los matachos anteriores, estos dos personajes adquirieron los caracteres arriba señalados.


lunes, 8 de octubre de 2012


Entonces levantó la mirada hacia la columna del olvidado unicornio que desde las alturas ignora el deambular con la mirada a ras de piso de ciudadanas y ciudadanos, ajenos a su existencia, olvidados de su posibilidad. Sintió un poco ridícula su ilusión de pescar la barracuda más grande y ser reconocido por esto. Invocó al unicornio una señal. 
El unicornio hace frecuente aparición en mis libretas. Se estableció definitivamente como personaje cuando salió a pastar al lado de las flores en medio de tres castillos y un árbol en patines, paisaje que adorna el frontal de un teatrino que pinté para una niña que responde al aromático nombre de Mango. Tiene además versión de dulceabrigo rellena de mota. No la hice yo, la hizo la Mona.


miércoles, 3 de octubre de 2012


Y pasó volando y le dio tres vueltas una hoja suelta del diccionario de las palabras amadas que algún despechado había desguazado y dejado a merced del viento. La palabra "serendipia", además de hermosa le pareció muy oportuna. Anoté, sí, bien grande, la palabra cuando la encontré junto a su definición en un artículo sobre polinización cruzada. Pero el trazo era flaquito y no se correspondía con su hermosura. Así que la consentí bastante y fue engordando y poniéndose coqueta. Luego apareció el muro de piedra con el corazón oculto, la flor provocadora, el pasto, los tres soles buscadores y finalmente 5 nubecillas. 



lunes, 1 de octubre de 2012


También vio pasar este itinerante árbol sonriente, que le alegró la vida mientras esperaba sin mayores expectativas que picara alguna barracuda. Anteayer no más, sin motivo o tal vez motivado por la ausencia de alegría en mis paisajes interiores, apareció este orondo árbol feliz en la libreta, casi provocador.