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jueves, 11 de febrero de 2016


De nuevo el perricornio alado sobrevuela una ciudad, esta vez de edificaciones bajas. Va ataviado de carnaval, con collar y turbante (desatado por el viento), y el pelambre teñido de rosa. La ciudadanía no lo ve porque las antenas en lo alto de los cerros la mantienen cabizbaja, concentrada en las pantallas de su dispositivos móviles. 


sábado, 31 de mayo de 2014



El perricornio volador llega al lugar seguro. Tras superar los tres islotes podrá desprenderse del aparatoso tren de aterrizaje y correr por la playa de arena profunda sintiéndola con las delicadas almohadillas de las patas mientras hace cabriolas y dibuja con sus huellas autorretratos, hasta llegar a la verde piscina de aguas termales para poner en remojo las alas y ver entre sus vapores las cúpulas blancas, tersas y garabateadas de riachuelos de lapislázuli de los templos de la ciudad donde anida su felicidad.

Lugar visitado mientras recibía la visita de mi querida odontóloga a la penúltima de mis muelas abajo a la derecha y me iba ahogando lentamente mientras ella trabajaba con cada vez más dispositivos dentro de mi boca y se demoraba y se demoraba...




domingo, 3 de marzo de 2013




Alucinado, vio y escuchó al perricornio contar chismes de la estrella dentada a la flor en patines.

El perricornio apareció en todo su esplendor en las últimas hojas de la libreta anterior, en un matacho hasta ahora no publicado, con la siguiente nota: "Al inicio del 2013 el perricornio mira feliz el cielo estrellado".