martes, 20 de noviembre de 2018





El perricornio volador platica con la luna y la flor. Poco se sabe del contenido de la plática porque el micrófono, accidentalmente, estaba apagado. Igual, son cosas de ellos.

Más rayitas con el pulgar dormido. 





miércoles, 14 de noviembre de 2018


Esta culebra dispuesta a morderse la cola es mi primer ejercicio serio luego de cortarme la yema del pulgar de mi mano derecha. Fueron 14 puntos y la esquina interna del dedo me quedó insensible, justo en la zona donde agarro el micro punta o la pluma o el color. De modo que me estoy acostumbrando a esa extraña sensación. Creo que seguiré rayando.




viernes, 19 de octubre de 2018


Tallos con brotes de ojos. Las meras ganas de seguir mirando el mundo desde Mirapalcielo. 

Una actualización de un dibujo de la libreta 2008-2009.


miércoles, 10 de octubre de 2018


Esta fornida ángela de la guarda brotó de la punta de la pluma y se posó en mi libreta de forma rotunda. Tiene algo de estatua aunque el viento le mueve el pelo y es evidente que soporta bien las inclemencias del clima. Como las ángelas, como las estatuas. Lleva con gracia de garota su pareo y me causa gracia preguntarme si las ángelas usan pantaletas. 



martes, 9 de octubre de 2018




Bosque de árboles sonrientes montados en patines. Fue creciendo lentamente en la libreta, como lo hacen los bosques, laboriosamente, hoja por hoja,  haciéndose el distraído.





miércoles, 19 de septiembre de 2018




Bailarín saltarín en el campo de las noctilucas, con el corazón expuesto y organizado en espiral, al igual que la cabeza, como algunas galaxias. Universo dentro del universo.




martes, 4 de septiembre de 2018





Al respaldo de un viejo diploma del tío Antonio fechado en 1958, médico con vocación de reparador de cosas descompuestas, rayo un dechado de colores gastados en forma de cuadrados y rectángulos, más un círculo y un cuadrado. De esta manera selecciono cuáles de los marcadores de la caja que hace una década me trajo Aleida del MoMA ya se secaron del todo. Dado su origen, tengo fe en que saben dibujar. Así, sobre el papel que tiene bonitas manchas del paso del tiempo además de un tono amarillento, se va formando la retícula de esta ciudad no imaginada sino aparecida, por estos días en que no leo en la flota Las ciudades invisibles, pero sí las Seis propuestas para el próximo milenio del enorme Calvino. Ahí voy, entre la levedad, la rapidez, la exactitud, la visibilidad...