La sesera del escribano matachín se ha preñado con la historieta del perricornio volador. Piensa que será así: sale de su cabeza por una oreja, sobrevuela la ciudad fría y fisgonea la ventana donde la coleccionista de láminas abre tres frascos llenos de perfumadas y aladas palabras que se le clavan en el entresijo. Después cobra altura lentamente, trazando círculos en la columna de aire caliente que emana de los templos que venera. Luego sale de la ciudad y planea rasante sobre el campo de alfalfa donde apareció sorbido hasta los huesos el hombre que fue abducido por la flor golosa. Más lueguito para en la rosaleda y se alimenta masticando concienzudamente los pétalos como si los acariciara. Con la panza llena, emprende el largo vuelo hasta el lugar pacífico al borde del océano ídem, que más que un lugar geográfico es un remanso del espíritu festivo, donde tiene cita con Liz-Boa y se entrega a su estrecho abrazo que le hace crujir los huesos. Queda renovado... ¿Y después qué? El escribano matachín no sabe... además hay que dibujar mucho... o recortar y pegar... en fin.
Un blog de dibujos espontáneos que voy haciendo en mi libreta en medio de notas y mapas mentales, al vaivén de los oficios de comunicador, los recuerdos y las emociones; acompañados de breves textos sobre su sentido y las peripecias de su surgimiento.
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martes, 1 de noviembre de 2016
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martes, 5 de abril de 2016
Puestos en el lugar de los hechos, largamente admiraron los detectives las cúpulas del templo cercano, distraídos como turistas. Se les escapó del todo que las sombrillas se desplegaron sobre las puntas de las cúpulas de manera simultánea a la abducción del hombre de ojos desorbitados, de la cual fue testigo el gato de cinco patas.
(Esta historia empezó hace dos entradas y continuará)
lunes, 12 de enero de 2015
El paso de la luna pera hace brotar sobre las colinas del planeta templos de altos buitrones con bibliotecas henchidas de relatos eróticos. A su paso, se escucha la serenata de aullidos de los cinco perros.
El tema se repite de muchas maneras...
El tema se repite de muchas maneras...
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lunes, 2 de diciembre de 2013
La diosa de dulces pechos pasa revista a sus templos rodeados de felices covachas de devotos.
Como tantos otros, este matacho salió de manera aparentemente espontánea de la pluma. Pero concurrieron varias circunstancias que alcanzo a distinguir. La tendencia a ser devoto de las diosas. El recuerdo de una canción de un canta-autor que se pregunta ¿si dios fuera mujer? Estar cursando el curso de creatividad en la Academia El Caparazón y ser consciente que las preguntas hipotéticas pueden desencadenar efectos creativos, y entre más absurdas mejor. Así que fui a don Google y en vez de escribir el nombre del canta-autor escribí la pregunta, que me llevó a un poema de Juan Gelman que me tiene enganchado como un dulce de menta que dura y dura mientras se saborea.
Preguntas
Juan Gelman
“lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra” dijeron
las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina
mientras movían sus pechos con una
dulzura tan parecida a Dios
¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno
¿y si Dios moviera los pechos dulcemente? dijo
¿y si Dios fuera una mujer?
corrían rumores acerca de las Seis
las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una mirada triste
en la boca
las habían visto en una cama del Bat Hotel
las habían visto fornicando con sastres zapateros carniceros de toda
Pickapoon
¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste
en la boca? alguno dijo
¿y si Dios fuera una mujer?
¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! Dijo
¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad
así que lo quemaron
hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este
y también quemaron a las Seis Enfemeras Locas de Pickapoon
todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar
eso es todo
así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina
y otros sitios de Dios
¿y si Dios fuera una mujer?
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno.
las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina
mientras movían sus pechos con una
dulzura tan parecida a Dios
¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno
¿y si Dios moviera los pechos dulcemente? dijo
¿y si Dios fuera una mujer?
corrían rumores acerca de las Seis
las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una mirada triste
en la boca
las habían visto en una cama del Bat Hotel
las habían visto fornicando con sastres zapateros carniceros de toda
Pickapoon
¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste
en la boca? alguno dijo
¿y si Dios fuera una mujer?
¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! Dijo
¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad
así que lo quemaron
hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este
y también quemaron a las Seis Enfemeras Locas de Pickapoon
todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar
eso es todo
así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina
y otros sitios de Dios
¿y si Dios fuera una mujer?
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno.
Tomé esta versión del poema de http://marin62.wordpress.com/2010/03/07/preguntas-juan-gelman-¿si-dios-fuera-mujer-benedetti/
sábado, 16 de marzo de 2013
Alucinado, vio al perricornio, ahora con alas, planear sobre los templos que coronan los riscos de Mirapalcielo.
Los riscos de Mirapalcielo aparecieron por primera vez como telón de fondo de un par de capítulos de una serie radiofónica sobre redes sociales que escribí con mi amigo Miguel. Ese par de capítulos son un sueño de uno de los protagonistas de la serie, que ocurre en un lugar fantástico habitado por un sabio dragón, donde hay un lago en el que los pescadores atrapaban seres de luz llamados "medifusas" que luego transportan a otro lugar de noche perpetua donde sirven al alumbrado público. Ahora aparecen los riscos de nuevo en la libreta, coronados de templos y sobrevolados por el perricornio alado.
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