Las agujas del templo le rascan la barriga al cielo y soportan con estoicismo el revoloteo incesante de las golondrinas que aprovechan para decorar con flores de excrementos los sombreros de la feligresía.
De esta entrada me gustó la irrupción del fuera de campo cuando el texto ancló en la historia el dibujo. Entonces un atrio no dibujado se llenó de personajes masculinos y femeninos con grandes sombreros como en un evento de la realeza inglesa, minuciosamente cagados por la bandada de golondrinas. Mucho me he reído. Tal vez lo dibuje.
De esta entrada me gustó la irrupción del fuera de campo cuando el texto ancló en la historia el dibujo. Entonces un atrio no dibujado se llenó de personajes masculinos y femeninos con grandes sombreros como en un evento de la realeza inglesa, minuciosamente cagados por la bandada de golondrinas. Mucho me he reído. Tal vez lo dibuje.

