Antes de salir a volar el clima era bueno, pero rápidamente el cielo se encapotó y se vinieron los primeros goterones y es tan divertido jugar a esquivarlos y qué más da... Hasta bonito desleírse en un charco en compañía de una colilla y un paquete de chitos vacío y el reflejo de unos tenis colgados de las cuerdas de la luz a manera de señal.
Un blog de dibujos espontáneos que voy haciendo en mi libreta en medio de notas y mapas mentales, al vaivén de los oficios de comunicador, los recuerdos y las emociones; acompañados de breves textos sobre su sentido y las peripecias de su surgimiento.
martes, 3 de septiembre de 2019
miércoles, 28 de agosto de 2019
Parado en la rama, el ángel de la espiral aprovecha la oportunidad de observar esta esquina del universo. Como lo índica el símbolo en su pecho, harto sabe de su creación y evolución. Tiene un mucho de pájaro y nada de afán.
Apareció sin más en la libreta nueva como si efectivamente estuviera esperando la oportunidad de materializarse por aquí y darle un vistazo al mundo desde las montañas de Tinansucá, en cuyas faldas se encuentra Mirapalcielo.
lunes, 12 de agosto de 2019
Esta bailarina surgió en mi cuaderno de notas durante una de las sesiones del taller de cuento y novela corta japoneses al que me invitó Lorenzo. Allí leímos una novela corta de More Ogai que lleva ese nombre y la comentamos una noche. Mientras pudimos asistir a las sesiones, en el edificio de Sociología de la Universidad Nacional, nos divertimos y disfrutamos compartir pupitre.
Sobre esta novela copio un comentario, tomado de https://koratai.com/literatura-japonesa/bailarina-mori-ogai, para que se entienda mejor el matacho:
‘La bailarina’: deber frente a pasión
La bailarina es una novela corta cuya historia gira en torno al deber y al honor en detrimento del amor y la pasión. El joven Toyotaro Ota, un brillante licenciado en derecho que, tras un tiempo desarrollando tareas gubernamentales, es invitado a ampliar sus estudios en Alemania para avanzar en su carrera política. En Berlín conocerá a una bailarina llamada Elise, de la que se enamorará embarcándose en una relación que no comprenderán sus amigos y superiores.
sábado, 10 de agosto de 2019
La casa de la vidente está cerrada por conjuntivitis. Vuelva mañana.
La fachada la vi en un número de la revista El Paseante de 1998 que aún conservo. Es una foto de Anna Marianni, tomada en el nordeste brasileño, que me encantó, pero me quedó mal grabada en la memoria. Ahora que reviso para dar la referencia, compruebo que la fachada fotografiada es muy bella y que mi memoria hizo ajustes involuntarios más bien desafortunados, pero agregó el ojo. La palma es un intento de dibujo del natural y está cerca al garage donde mi hijo Simón toma clases de piano en Tinansucá, la tierra de los rayos. Fue lo primero que dibujé; luego la memoria trajo la casa, el ojo trajo consigo el oficio de la habitante (ver las ciudades y los símbolos del maestro Calvino), el oficio trajo aparejada la imposibilidad de ejercerlo para explicar la puerta cerrada y así todo. Salta al ojo al abrir el cuaderno de notas que estoy usando ahora.
viernes, 24 de mayo de 2019
jueves, 16 de mayo de 2019

En esta uña hay un multifamiliar de varios pisos. El ambiente es polvoriento y la estrella más cercana se ve como una pelota de ping pong. Quizás la bestia persigue una lagartija, pero los habitantes del multifamiliar apenas perciben un sacudón. La tradición les cuenta que muy de vez en cuando, cada 100 años de ellos, digamos, su mundo sufre un sacudón y por eso aseguran su menaje a las paredes. Cuando esto ocurre, un polvo menudo se acumula sobre las superficies de las mesas y arriba de los escaparates. Luego, durante el siglo que dura la siguiente siesta de la bestia, continuan sus especulaciones sobre la estructura del universo.
lunes, 25 de marzo de 2019
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