viernes, 15 de junio de 2018

 En las fotos ella tiene 5 años y él 10. Ella está disfrazada de colombina para el carnaval de tierra caliente. Él, vestido de domingo en una ciudad fría. Murió hace 5 años a los 85 y ella lo recuerda ahora a los 64: "mi corazón", lo nombra. Las fotografías están del lado derecho de su angosta cama de ermitaña lectora y escritora en el páramo. No vivieron juntos, no se dio esa coincidencia. Se dieron muchas otras. Se amaron.




sábado, 9 de junio de 2018


El gato volador patrulla el jardín.

Dibujado bajo el influjo de Chimuelo de Mirapalcielo, adoptado al inicio del año, que aún ahora ronronea y se consuela chupando mi bufanda. 


domingo, 6 de mayo de 2018


La hora de revolotear de unos es la de la cena de otros

Este matacho empezó así. Un cartucho de tinta verde fosforescente en la pluma, que es tan clara que no sirve para escribir, menos cuando la agudeza visual no sobra  sino que falta. Surgió entonces el entramado del fondo, por el gusto de rayar y para desocupar el cartucho. Después de tres o cuatro pasadas de garabatos, vino la idea de la vista cenital de una floresta, una vista a vuelo de pájaro. Entonces fueron trazados los pájaros, primero el croquis, luego las muchas rayitas de las secciones para hacer tiempo y evitar el empiece del enhebrado de palabras para un texto desangelado por encargo. Trazados los pájaros quedaba mucho espacio vacío y surgieron los insectos. Trazados los insectos, pues faltaba que se relacionaran con los pájaros, de modo que se convirtieron en su alimento. Fin.



sábado, 5 de mayo de 2018


El maduro hombre árbol ya sin pelo conserva un sueño y una bandola de bichos voladores le cantan la canción de sirenas de ese sueño al oído.


Matacho transcrito de la libreta de personajes partidos por la mitad, con las modificaciones propias de este tipo de transcripción: se destejió el cuello tortuga, alzó vuelo la bandola de bichos voladores, se arrugó en colinas un paisaje, la caja de colores bostezó su arco iris. Historia escrita al calor de esta publicación





martes, 24 de abril de 2018

 















El pez lámpara acompaña el vapor que pilota Marlow en busca del corazón de las tinieblas.

He saldado la deuda de lectura con Conrand. Leí la novela en una edición del Libro al Viento que cargué en el bolsillo durante un viaje y que no he puesto a circular de nuevo. Leía más bien distraído en el avión y decidí mejor ponerme a rayar en la libreta. Rayé primero las ondas del mar o el río. Entonces el barco entró a campo por la izquierda arrastrando tras de sí la orilla enmarañada, luego saltó el pez con lámpara para alumbrar las tinieblas y en esas estaba cuando de pronto me estalló en la cabeza la idea de que Marlow no era otro que el predecesor, el padre espiritual, de Maqroll el Gaviero y sus tribulaciones. Cosa bien sabida como después supe por mi amado Lorenzo, pero que en ese momento fue para mí una estremecedora epifanía. Otra cosa: este matacho es un retorno al origen; tal cual salió en la libreta de apuntes fue coloreado, sin versionarlo en la libreta de dibujos. No sé, sentí un fresquito. 




viernes, 13 de abril de 2018

Objeto de estudio o nostalgia de la moneda que falta para completar $6.500.

Cuando fue dibujado, fue lo primero. Ayer en la noche, fue lo segundo. Nótese que Chía, la modelo de balcón, reaparece. 




sábado, 7 de abril de 2018


Jardín de flores azules bajo una lluvia dorada

De nuevo al comienzo. Dibujo a doble página en la libreta en que tomo notas. De un tiempo para acá los he estado pasando de la libreta de notas a alguna libreta de dibujos, sacándolos a limpio como quien dice, mejorándolos y a veces empeorándolos. Creo que me ha gustado volver por esa antigua senda.